Es tiempo de conversión, tiempo de libertad, tiempo para detenerse y ponerse delante de Dios, ya que sólo delante de Él, nos convertimos en hermanas y hermanos, percibimos a los demás con nueva intensidad; en lugar de amenazas y enemigos encontramos compañeras y compañeros de viaje.
Cuando justo en estos días se anunció la llegada a Chile de “Tesla”, la firma de autos eléctricos ligada al multimillonario Elon Musk, estamos dando inicio al tiempo de Cuaresma, con el cual la Iglesia se prepara durante cuarenta días (de ahí el nombre justamente de “Cuaresma”) para celebrar su semana más importante del año, la Semana Santa.
Mientras Tesla anunció con bombos y platillos el estreno de las primeras dos versiones de la marca en Chile, que según los expertos, al poseer un doble motor, lo hace ser el auto eléctrico más veloz y de mayor autonomía del mercado; el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma 2024 nos invita justamente a lo contrario, a desacelerar y detenernos. Lo expresa de una manera muy bella en este mensaje cuaresmal titulado “A través del desierto Dios nos guía a la libertad”. El Santo Padre nos señala que si bien la Cuaresma es un tiempo de actuar, actuar es también saber detenerse. Detenerse en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano herido.
En este inicio de la Cuaresma, que en nuestro país coincide también con el mes de febrero, cuando muchos compatriotas aprovechan para tomarse unos días de vacaciones, la invitación es, por tanto, a aprovechar este tiempo para soltar el pie del acelerador y aprender a detenernos, para redescubrir la dimensión contemplativa de la vida, tan necesaria para hacer crecer en nosotros el amor a Dios y el amor al prójimo.
A propósito de esta dimensión contemplativa, el Papa Francisco en su mensaje cuaresmal de este año utiliza la imagen del desierto y nos dice que La Cuaresma es el tiempo en el que el desierto vuelve a ser, como anuncia el profeta Oseas, el lugar del primer amor (cf. Os 2,16-17). “Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes y experimente el paso de la muerte a la vida. Como un esposo nos atrae nuevamente hacia sí y susurra palabras de amor a nuestros corazones”.
Recordemos que cada año, en el primer domingo de Cuaresma, Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para ser probado en su libertad. El desierto es el espacio en el que nuestra libertad puede madurar en una decisión personal de no volver a caer en la esclavitud. Esto implica una lucha, que en las tentaciones de Jesús en el desierto se nos narra claramente. Por eso, la invitación de este año al iniciar la Cuaresma es a desacelerar y detenernos para partir con Jesús a través del desierto para volver así al primer amor, capaz de movilizar en nosotros nuevas energías.
Por último, al final de su mensaje cuaresmal, el Papa cita uno de sus discursos a los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa en agosto de 2023. En él invita a los jóvenes a tener mucho coraje ante los enormes desafíos y los quejidos dolorosos de la humanidad en este momento histórico que estamos viviendo. Incluso llega a decir que estamos viviendo “una tercera guerra mundial a pedacitos”1, pero al mismo tiempo nos invita a la esperanza, ya que en la medida en que esta Cuaresma sea de conversión, entonces, la humanidad extraviada sentirá un estremecimiento de creatividad; el destello de una nueva esperanza.
Acojamos la Cuaresma como el tiempo fuerte en el que su Palabra se dirige de nuevo a nosotros: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud” (Ex 20,2). Es tiempo de conversión, tiempo de libertad, tiempo para detenerse y ponerse delante de Dios, ya que sólo delante de Él, nos convertimos en hermanas y hermanos, percibimos a los demás con nueva intensidad; en lugar de amenazas y enemigos encontramos compañeras y compañeros de viaje.
Mauricio Cox
Vocero Voces Católicas
1 Discurso a los universitarios, 3 agosto 2023.