Recientemente se lanzó un libro sobre aborto y eutanasia, que me pidieron que presentara.
Cuando lo vi, pensé que sería difícil de leer, tedioso y largo. Y me sorprendí al ver, que era extremadamente fácil de leer, ya que tiene solo preguntas y respuestas cortas. Preguntas que todos nos hemos hecho muchas veces, respondidas por expertos en solo una plana. Filósofos, abogados y médicos responden concretamente cada una. Con letra grande, con un lenguaje fácil, entendible, para todos. Lo recomiendo especialmente para los colegios. “Aborto y eutanasia: Dilemas sobre el derecho a la vida” es un manual de argumentos y respuestas a lo que todos los días nos cuestionamos.
No es que todos los días nos preguntemos sobre aborto y eutanasia, claro que no. Pero sí, todos los días, nos vemos expuestos a la pregunta de la dignidad del ser humano. ¿Cuándo? Cada vez que nos encontramos con el dolor humano.
Dolor que sí o sí tendremos que vivir en esta vida, porque forma parte del crecimiento para ser felices. Cuando nos encontramos con alguien que sufre una enfermedad, cuando vemos al que sufre por la pobreza, cuando vemos una mujer ultrajada, o con un hijo enfermo, o que vive el drama de gestar un hijo enfermo. El dolor lo podemos percibir en todas partes. No queremos verlo muchas veces, porque nos molesta. Pero es cosa de subirse al metro o salir a la calle para encontrarnos con caras, actitudes, que reflejan que esa persona tiene dolor. Nunca sabemos por lo que está pasando. Muchas veces no sabemos si el dolor que está viviendo el otro es más grande o menos que el propio que uno esté viviendo ese día. Por lo tanto, aunque no nos guste el dolor, aunque queramos arrancar de él, evadirnos de él, tanto del propio como del ajeno, vivimos inmersos en él, y rodeados de él.
Entonces aparece la pregunta: qué hacemos con ese dolor. Cuando ya lo vemos, cuando ya lo palpamos, no podemos quedarnos ahí. Si empatizamos con el que sufre, queremos evitarle el dolor. Lo cual es algo positivo. Y se nos pasa por la cabeza, sin duda, los temas de eutanasia y aborto.
Pero tenemos que entender que lo que nos molesta es el dolor. No la vida de la persona. Lo que queremos evitar es el dolor, no eliminar a la persona que sufre. Por lo tanto, debemos trabajar como sociedad para eliminar el dolor, no a los seres humanos. Como vamos a ser tan mediocres que la solución para eso sea eliminar y matar. Si de verdad lo que nos importa es la persona que está sufriendo, debemos trabajar y encontrar las formas como sociedad para soluciones concretas, útiles, que disminuyan ese dolor.
El ser humano no puede perder su dignidad por el simple hecho de que está sufriendo. Si así fuera, entonces, muchos de nosotros estaríamos en la lista para ser eliminados. El ser humano vale por sí mismo. No somos quienes para decidir quién tiene derecho a vivir y quién no. Corremos el riesgo de que otros quieran eliminarnos a nosotros mismos, el día que les parezcamos poco útiles o simplemente el día que estemos sufriendo.
Hay alternativas para disminuir el dolor en las personas que están sufriendo una enfermedad o un embarazo de alto riesgo. Hay alternativas dignas de tomar la vida de esa persona y hacerla mejor, hacerla no solo “vivible”, sino ¡hacerla espectacular! Transformar el dolor en algo maravilloso. Eso existe, y se puede. Solo tenemos como sociedad apuntar a ello. Trabajar en eso. Los que fuimos al lanzamiento del libro, lo tenemos claro. Pero no basta con mirarnos entre nosotros y corroborar que hay otros que piensan como uno. Debemos mostrar a los que no estaban en ese lanzamiento, a los que supuestamente no les interesa el tema, que hay acciones concretas, que se hacen, que existen y que mantienen la vida humana, logrando quitar el dolor de por medio, que es lo que nos molesta tanto.
Los invito a leer y tener este libro, que muestra justamente la esperanza de que hay soluciones a esos dolores de los que nadie habla.
Dra. María Francisca Valdivieso
Ginecóloga Obstetra. Profesora Facultad de Medicina y Bioética Universidad Finis Terrae. Vocera Voces Católicas