Adoración Nacional a Cristo Rey: El desafío es poder establecer un hito que pueda repetirse”

Juan Pablo Labra, uno de los voceros de esta actividad que se realizará el 25 y 26 de noviembre en el Santuario Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal, destaca que es “una oportunidad para encontrarse con el Señor” y “también nos prepara” para Navidad.

“Un carácter nacional” para la Adoración a Cristo Rey convocada para el sábado 25 y el domingo 26 de noviembre es lo primero que destaca uno de sus voceros, Juan Pablo Labra. Esta iniciativa es coordinada por Adoración Eucarística Chile, Apostolado Sagrado Corazón, Chile Confía en Ti, Comunidad y Justicia, Cuasimodistas de Colina, Fundación Canto Católico, Radio María, Red Arca, Santuario Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal -donde se realizará-, Un Rosario para Chile, y Voces Católicas.

El detalle de las actividades que se realizarán en este contexto es el siguiente:

  • Se iniciará a las 18 horas del sábado 25 de noviembre con la reunión de los fieles que deseen participar en el acceso Pedro de Valdivia del Cerro San Cristóbal.
  • Procesión desde aquel punto hasta el Santuario de la Inmaculada Concepción.
  • Misa a las 21 horas en el anfiteatro del Santuario.
  • Vigilia de adoración durante toda la noche, ordenada por turnos de una hora.
  • El encuentro finalizará el domingo 26, con una misa a las 7 horas.
  • También se realizarán confesiones durante la adoración eucarística.

En la siguiente entrevista, Juan Pablo entrega más detalles sobre esta Adoración.

¿Cuál es el énfasis que le han dado? ¿Qué la puede diferenciar de las anteriores?

La particularidad que tiene esta adoración nacional es que nos permite encontrarnos para rezar por las distintas vicisitudes por las que está pasando el mundo, pero también nuestro país. Entonces, es necesario reunirnos para, con este objetivo, poder establecer un hito que pueda repetirse posteriormente. Hay harto ánimo, harto entusiasmo, en cómo se han hecho las cosas, en cómo se ha ido conectando con la Iglesia de carácter no sólo local, y no solamente laical. Es un espacio que nos permita eso y esperemos que se pueda repetir después.

¿El carácter nacional que proponen es algo que no se había dado en ocasiones anteriores? ¿Cuál es la diferencia?

Es la última celebración litúrgica del año pastoral, que es Cristo Rey, y tiene celebraciones generalmente de carácter local. Ahora se pretende, y los esfuerzos están en esa línea, poder congregar al mundo católico, desde colegios, universidades, de manera súper transversal. Agradecemos el esfuerzo de todos y todas quienes están detrás para poder hacer esto posible. A medida que ha ido avanzando hemos podido conectar con algunos obispos, pastorales, parroquias, con las organizaciones convocantes que están detrás, coros, cuasimodistas de distintos sectores. Es la última celebración del año litúrgico, pero también nos ayuda a prepararnos. Que se haga también en el cerro San Cristóbal, en el santuario de la Inmaculada Concepción, nos dice mucho. Es un espacio que congrega, sin lugar a dudas, en distintas oportunidades dentro del año litúrgico: en Semana Santa, Domingo de Ramos o en las fiestas marianas propiamente tales. Tenemos la esperanza de que, como Madre Protectora de Santiago y patrona de Chile, la Virgen del Carmen pueda allanar el camino para poder celebrar a Cristo Rey.

¿Por qué esta adoración es especial para los católicos, especialmente en Chile?

Nos hemos encontrado con la alegría de tantos testimonios que nos han ido llegando de que la adoración tiene, dentro de las oraciones que existen, un lugar muy especial. Eso lo hemos visto especialmente en comunidades que tienen adoración perpetua o adoración dentro del día. La adoración tiene un carácter más individual, sin embargo, hay comunidades que con ese mismo sentir logran reunirse, generar calendarios de horas de adoración. Yo creo que tiene un impacto súper fuerte no solamente consumir a Cristo en la Eucaristía, sino que al adorarlo, su presencia en la custodia, el poder estar ahí y entregarnos. El impacto que ha generado esto de la adoración nacional que estamos por vivir es que va a ser una propuesta súper interesante de toda la noche, convocando y permitiendo el espacio a comunidades que se han organizado para celebrar horas ante el Santísimo. Esa es la novedad que nos trae esta adoración y por eso tiene un impacto potente entre los cristianos y cristianas de Chile. Es una oportunidad para encontrarse con el Señor y creo que es una oportunidad única. Veremos cómo resulta, pero creemos firmemente que si el Espíritu Santo está actuando detrás, esto debería ir por buen camino

¿Cómo prepara esta adoración el camino para una nueva Navidad?

La oportunidad de encontrarse con el Señor Sacramentado y ofrecerle nuestra vida, nuestras penas, nuestros dolores, nuestra preocupaciones, nuestras miserias humanas, para poder recibir a ese Jesucristo que nace niño, que nace en Belén junto a la Sagrada Familia. Como cristianos, como católicos, que estamos inmersos en el mundo, en el ajetreo, perdemos de vista estas cosas que podemos hacer, cosas muy buenas, pero también guardamos cierto rencor, problemas, rabia que no perdonamos, entonces qué mejor ayuda que la del Señor Sacramentado, y decirlo ahí con la humildad suficiente, que Él nos conceda su ayuda para poder reencontrarnos después en el nacimiento con Cristo en Navidad. No creo en las casualidades, siempre hablo de las “diosidencias”, entonces que sea el 25, a un mes exacto, de Navidad, creo que es un mensaje del Espíritu Santo moviéndonos a que podamos participar y así preparar nuestro corazón para la llegada del Niño.