Roberto Ríos, consejero del Directorio de Voces Católicas: “Hoy el foco es lo emocional”

A pocos días del inicio de un nuevo año escolar, Roberto Ríos, director de Pastoral y Cultura Cristiana de DUOC UC y consejero del Directorio de Voces Católicas, reflexiona sobre los desafíos de la educación para este 2024. ”Hoy como educador, papá y apoderado, creo que el foco de la educación debería estar puesto en la salud emocional, más que en los contenidos académicos o pedagógicos. Hay docentes y estudiantes con problemas emocionales, que no nos hemos dado el tiempo de solucionar y que son la razón de muchos de los conflictos que vemos en los establecimientos educacionales; lamentablemente, somos analfabetos emocionales”, explica quien fuera coordinador del Área de Formación y Pastoral en Fundación Belén Educa y docente a cargo del área de Religión del Instituto La Salle.

¿Es éste un problema que se gestó en la pandemia?

Esta crisis viene de antes de la pandemia, pero se agudizó en ese período. El estallido social también fue un detonante por el clima violento que se vivió y que incidió directamente en las emociones. Se produjo un reclamo emocional por no sentirse humanamente visto o pasar desapercibido socialmente, que no se condujo muy bien y explotó con violencia. Hoy, ese no sentirme visto los chicos lo reemplazan por las redes sociales.

¿Cómo ves, en general, la educación en el país? Muchos consideran que estamos en una crisis educacional y que los estudiantes no están aprendiendo.

Cuando quieres enseñar algo, lo primero que tienes que tener al frente tuyo es un ser humano, que se conozca, que se valore, que tenga la capacidad de controlar sus emociones. Eso es lo básico, junto a la necesidad de contar con alimento, abrigo y techo y si no existe, entonces el contenido se pierde y no se puede avanzar, por mucho que tenga los mejores programas educacionales. Esta crisis educativa no es solo educacional sino va más allá de eso, tenemos una sociedad en que hay una diferencia muy grande entre los que tienen posibilidad de acceder a una educación particular versus los que acceden a la municipal. Cuánto hacemos, como Estado, en la educación pública para que los niños logren atender. Nos falta mucho, tenemos que invertir en la formación de los docentes, en su excelencia profesional, darles las herramientas para que puedan sacar adelante a esos niños, y al mismo tiempo exigirles que den lo mejor de sí en la sala de clases.

¿Cómo podríamos enfrentar los constantes hechos de violencia escolar, los continuos paros que afectan el clima de aprendizaje y el daño que ha provocado el menoscabo de valores, como el mérito académico y el respeto por la autoridad?

Existe un vínculo que genera el aprendizaje en el aula. Cuando te preguntan quién fue tu mejor profesor, no nombramos al que nos dio más conocimientos, sino al que se preocupó más por nosotros. El mejor docente es el que se vincula afectivamente con sus estudiantes. Y eso es lo que nos hace falta, que los profesores vean su profesión como una vocación. Hay proyectos en la educación particular subvencionada que logran comprometer al profesor, pero en la educación pública estamos al debe. La violencia surge a partir de la familia ausente, situaciones emocionales muy difíciles, y si los docentes no tienen las herramientas para trabajarlas, entonces es muy difícil que se comprometan.

¿Qué rol juega la familia en el sistema educativo?

Es fundamental, sobre todo en la educación prebásica, básica y media. Cuando la familia está presente, los resultados son más positivos y no estoy hablando de una familia formal, puede ser un tío, el abuelo, un cuidador, que acompañe al alumno en el proceso educativo y adhiera al proyecto educativo del colegio. Hago una invitación a que los padres y apoderados lean el Proyecto Educativo y su Reglamento Interno, sólo así podrán sumarse a los valores que entrega.

¿Qué rol juegan los profesores en esta crisis?

El profesor es la primera línea, el educador es el que hace la bajada de los valores en el aula. Cuando el profesor cierra la puerta de la sala, el colegio confía en que ese profesional va a hacer lo que debe. El rol del profesor es fundamental y por eso mismo es que hay que darle las herramientas, acompañarlo, ayudarle en el aspecto humano y entregarle todas las herramientas metodológicas y de innovación que sean necesarias.

¿Cómo salimos de este círculo vicioso de violencia por parte de alumnos y apoderados?

Hoy existe la ley de convivencia escolar, que da las directrices de cómo debe relacionarse la comunidad educativa. También debiéramos dar más horas al aprendizaje socioemocional. La primera tarea del colegio es conocer muy bien a sus docentes y estudiantes, sus perfiles y contextos. Soy un convencido de que aún en el contexto más duro se pueden lograr grandes cosas.

Se estima que alrededor de un millón de niños no estaría alcanzando la asistencia mínima necesaria para ser promovidos de curso. ¿Cómo encantamos a los alumnos para que vuelvan a las salas de clases?

Innovando. Al igual que en el contexto empresarial, en el educativo si no somos capaces de innovar, no vamos a tener ningún éxito. El aumento de la deserción escolar se está dando por una alta tasa de enfermedades de salud mental, que afectan al alumno, a su familia y a su curso.

¿Qué le falta a la educación en Chile para que sea de excelencia?

La excelencia académica y profesional se alcanza a partir de la excelencia humana. El Estado, gobiernos, directivos, municipalidades, todos los involucrados deben de tener un objetivo claro.

¿Qué mensaje le daría a todos los alumnos que van a comenzar su nuevo año escolar?

Que no tengan miedo, disfruten y aprovechen a sus profesores, que no le teman a los desafíos que se les van a presentar en el año, que se quieran mucho y que tengan un propósito personal de gozar lo que están viviendo, independiente de los problemas que tengamos. Ojalá nos quedemos con lo bueno de todo lo que nos toca vivir. También aprovecho de aconsejar a los papás, para que en estos últimos días de vacaciones, sus hijos se desintoxiquen de las redes sociales. Es importante la tecnología, pero también es importante discutir cómo la incorporamos al proceso educativo. Y una última cosa, ojalá podamos instaurar en nuestras casas, que los celulares se carguen en un lugar distinto de la pieza, para que los niños puedan descansar.